Siempre que podía, una doncella llamada Berta, de cabellos largos y castaños, cabalgaba por los bosques de Friol, en tierras gallegas. Su padre, el Señor de San Paio de Narla, no lo veía con buenos ojos, pese a que sus continuas ausencias le impedían ofrecer a su hija compañía y mayor control paterno. Por eso no fue de extrañar lo que sucedió un día. En medio de una cabalgada desenfrenada, la montura de la doncella terminó por desbocarse. Un hombre de la aldea vió lo que pasaba y, a riesgo de resultar pisoteado por los cascos de la bestia, consiguió aferrarse al animal y apaciguarlo. Luego acompañó a la mujer un trecho, pero al conocer quién era y dónde vivía, el se retiró rápidamente. A pesar de ello, la muchacha quedó impresionada por la fortaleza y la valentía de aquel hombre.

Una noche en que los enamorados estaban reunidos, los caballeros del Señor de San Paio de Narla les seguían, pisándoles los talones. Cerca de allí, el aldeano sabía que existía una cueva. Todos trataban de evitar esos parajes. En el pueblo decían que se trataba de la guarida de un dragón, al que llamaban la Serpe. No hay más remedio. El hombre conduce a su amada hasta la cueva y se introducen en ella. No tenían armas. Pero cuando apareció la cabeza del enorme dragón, con las fauces abiertas, dispuesto a matarlos, con una furia inmensa el aldeano se arrojó contra la bestia, y gritó a su amada que se pusiera a salvo.
Los caballeros se quedaron en la entrada de la Cova da Serpe, sin atreverse a ir más allá, aterrorizados por los rugidos y los gritos que llegaban hasta sus oidos desde el interior. La hija de su señor sale huyendo de la Serpe, enloquecida por el dolor de perder a su amado y la terrible escena que acaba de contemplar. Es conducida a la torre de su padre, donde llora su tragedia y su soledad. Dicen que la muchacha desapareció al amanecer, adentrándose en la cueva para reunirse con su amor.
Cuenta la leyenda que desde la entrada de la cueva pueden escucharse todavía los gritos de los dos enamorados, él tratanto de defender a su amada, y ella gritando su nombre entre sollozos.
Relato adaptado de:
Gracias por leer este relato con el que pretendo hacer mi humilde homenaje a la tierra en la que nací, Friol, en Lugo, tierra que me vió crecer y ser feliz, donde vive mi familia y que visito siempre que puedo. Es el lugar que me da paz y mi particular refugio.
Como veis, en una parte del Escudo de Friol está la Torre de San Paio de Narla, y a su derecha la imagen del enamorando luchando contra la serpiente:
Os invito a que conozcais esta tierra, que como su propio nombre indica, es una tierra muy fría, en invierno hay unas temperaturas que llegan a estar por debajo de los cero grados (doy fe de ello después de estas últimas navidades) ;-). Qué voy a contaros yo, que soy de allí. Sin embargo, sí que puedo aseguraros que sus gentes os recibirán con los brazos abiertos y una sincera hospitalidad.
9 de Marzo de 2009
8 comentarios:
Hola Ángeles.
Un relato inquietante y lleno de leyenda.
Mi tierra, en donde nací, es el Occidente Asturiano, en línea con Lugo.
Toda la zona tiene magia. Está colmada de historias ancestrales.
Gracias por tu aportación, amiga.
Un abrazo
Gracias por haber compartido este relato. Es precioso!.
No conozco Lugo. Lo tendré en cuenta.
Un besazo!!
Me encantan las leyendas y esta es muy bonita.
Tu tierra bueno.. es que a mi no me va el frío pero si hay calidez de gente...eso compensa cualquier clima.
La tierra de uno es la tierra de uno, yo siempre extrañaré la mía.
Un beso.
Y no olvides lo bien que se come por allí. Estoy deseando acercarme. Un beso.
Me encantan estas leyendas antiguas... muy bonita. Gracias por compartirla.
Un beso, cielo.
Natacha.
Que buena historia, tiene fuerza... y gracias por contarnos de ti y de tu tierra... un abrazo
Bonita leyenda, la que nos traes hoy, deberiamos homenajear mas nuestras tierras...España esta llena de estas y de miles de historias, misterios y batallas que contar...un saludo desde el Sur del Sur
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