MAR Y TIERRA BAILABAN UNIDOS





Cada amanecer nadaba sin descanso hasta las rocas, donde esperaba impaciente la llegada de su amor, deseaba con todas sus fuerzas contemplar sus ojos color miel y como el viento acariciaba sus cabellos negros. Sus brazos fuertes la protegerían de cualquier peligro, y su sonrisa le daría energía para seguir amándole en silencio.

El barco se acercaba poco a poco, entre un sinfín de murmullos marinos, allí estaba él, allí estaba SU AMOR, más b
ello que nunca, sin saber que ella deseaba lanzarse a sus brazos y regalarle su alma con un beso inolvidable. Ella lo miraba, sabía que podía ser el último día que lo viera, rogaba que nunca le pasara nada.

Ella sabía que su amor no era posible, solo era una SIRENA ENAMORADA de un apuesto marinero, que nunca podría verla ni corresponder su amor. Cuanto más se daba cuenta de lo duro de su situación, más se aferraba a adorarle eternamente, porque ni las olas inmensas que la mecían en su hogar de algas con su vaivén adorable le habían proporcionado tanta felicidad como amarle a
él. Esperaba día tras día su llegada, amanecía el día y su amanecía su corazón cuando lo observaba ensimismada, y recorría con su mirada cada rincón de su rostro y de su cuerpo. Sabía que jamás podría dejar de amarlo, a pesar de que él nunca sabría la pasión que despertaba entre la brisa marina, nunca sabría cuantas veces sus labios se habían posado en los suyos imaginariamente para hacerle sentir en un susurro maravilloso que su corazón le pertenecía.

Tras un breve tiempo, el barco se alejaba, la sirena abandonaba su escondite, con infinita pena porque habría de esperar a la llegad
a del día siguiente para sanar su sed de amor prohibido.

"Adios dulce marinero", musitaba mientras deslizaba su menudo cuerpo de mujer y pez entre el azul del agua que tantas veces fue testigo de su alegría y pesar. Mañana volvería a verlo, mañana no aguantaría más y no le importaría que la viese, mañana él se zambulliría en su horizonte marino y bailarían unidos la música de la felicidad, mañana dejaría su hogar por él y él la amaría hasta que se fundieran la luna y el sol, mientras una estrella de mar era testigo de su GRAN AMOR.






10 comentarios:

SHEREZADE dijo...

PRECIOSO TU CUENTO AUNQUE TRISTE PORQUE JAMAS PODRAN ESTAR JUNTOS.MUY BELLO Y BIEN CONTADO.BESOS.SHERE

mardelibertad dijo...

Un bonito cuento de fantasía e ilusión yo diría un antes y un después sin el.
Un abrazo , Mar

alma máter dijo...

... se nota el influjo de San Valentín... ¿¿eh???

Qué precioso relato!!!

Un beso fuerte.

Natacha dijo...

Que salga y le llame, que le grite... El amor es tan preciado, que nunca se debe despreciar su poder...
Ellos podrán amarse, seguro.
Un beso, linda
Natacha.

Ángeles dijo...

Querida Shere:

Prefiero pensar que el sueño de la sirena se hará realidad y el amor vencerá todas las barreras y todas las dificultades.... siempre voy a ser una soñadora, por mucho que intente no serlo...

Un besito muy fuerte preciosa

Ángeles dijo...

Querida Mar:

Fantasía e ilusión, dos de las cosas que ojalá llenaran nuestras vidas siempre.

Un abrazo muy grande

Ángeles dijo...

Querida Alma Máter:

Ay... San Valentín... llevo días pensando lo afortunad@s que son quienes tienes un amor verdadero a su lado. Aunque espero que todo llegue, y que el amor toque a la puerta de tod@s para quedarse.

Un besito!

Ángeles dijo...

Natacha, guapa:

El amor tiene un poder enorme, como bien dices, a veces incluso obra verdaderos milagros, y lo oscuro se vuelve luz, y lo hiriente se vuelve ternura.

Ojalá en tu vida resplandezcan siempre el amor y la ternura querida Natacha.

Un abrazo muy fuerte!

ALMA dijo...

gracias por venir a mi ALMA, así pude recorrer los rincones de la tuya...
un beso... infinito

ALMA

Anónimo dijo...

hola. Has entrado hoy en myblog, me has dejado un lindo comentario, que yo te agradezco mucho.
Encuentro tu blog muy lindo e interesante, me ha gustado mucho,Angeles.
Perdona que no ponga acentos, no me funcionan.
Muchas gracias por tu visita, yo lo harçe siempre que pueda al tuyo.
Un beso
atenea